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Se envejece prematuramente la piel

¿Por qué se envejece prematuramente la piel?

El envejecimiento o senescencia es el conjunto de modificaciones morfológicas y fisiológicas que aparecen como consecuencia de la acción del tiempo sobre los seres vivos.

 

El envejecimiento de la piel incluye dos fenómenos diferentes: el envejecimiento verdadero o intrínseco, que es un cambio inevitable atribuido solo al paso del tiempo y el envejecimiento extrínseco que es ocasionado por la exposición a diferentes factores.

 

Envejecimiento intrínseco: es el proceso natural de envejecimiento, es continuo, normalmente comienza alrededor de los 20 años, es cronológico e inevitable y está genéticamente programado en cada individuo, tiene gran relación con la disminución de algunas hormonas.

 

Dentro de la piel, la producción de colágeno que es la sustancia que le da soporte y turgencia, disminuye y la elastina, que es la sustancia que le permite retraerse (volver a su lugar) se debilita, las células muertas no se desprenden con la misma rapidez y el mecanismo de renovación de la piel se enlentece.

 

Estos cambios no se hacen visibles de manera abrupta, si no que toman décadas ya que son los genes los que controlan cuán rápido se desarrolla el proceso normal de envejecimiento.

 

Los signos del envejecimiento intrínseco son: – arrugas finas – piel delgada, opaca, flácida y deshidratada – pérdida de grasa hipodérmica (mejillas hundidas, ojeras y pérdida de turgencia en manos y cuello),– diminución de la masa ósea- laxitud de los ligamentos que dan soporte a los tejidos faciales -disminución en la sudoración – pérdida de cabello – adelgazamiento de las uñas, desaparición de la medialuna u óvalo facial, con aparición de irregularidades en el contorno e inversión del triángulo de base superior por base inferior ( imagina que tu cara es un triángulo).

 

Envejecimiento extrínseco: Este tipo de envejecimiento es el añadido y está determinado por múltiples factores externos como exposición al sol, polución, calor, frío, malos hábitos alimenticios, estilo de vida, tabaco, alcohol y estrés, movimientos faciales repetitivos (expresiones), entre otros, produciendo un envejecimiento prematuro de las células y reflejándose en la piel con cambios como el aumento del índice de queratosis ( irregularidades en la textura), manchas, degeneración del colágeno, arrugas, flacidez, cambios en la coloración, pérdida del brillo, la luminosidad. hidratación, piel adelgazada, dilatación de los microvasos sanguíneos, poros más notorios, en una frase, envejecimiento prematuro, cambios que puede aminorarse e incluso evitarse, modulando y mejorando la exposición a todos esos factores.

Recordemos, que la piel es el órgano en donde el envejecimiento prematuro es mucho más visible a través del descenso de los tejidos del rostro (piel, grasa y músculo) que trae como consecuencia la pérdida de la armonía del óvalo facial, la acentuación de las arrugas y la aparición de manchas (tanto en la cara como en el cuello, escote y manos).

 

Por ello, es necesario implementar algunas medidas que ayuden a conservar las cualidades de una piel sana y joven por más tiempo: color, elasticidad, luminosidad e hidratación.

 

Hablemos ahora de los radicales libres, los cuales son necesarios en nuestro metabolismo diario, pero, en ocasiones, las personas se exponen a determinados factores de forma persistente y exagerada, lo que hace que haya una sobreproducción de estos radicales, lo cual es difícil de asumir, procesar y contrarrestar por las células de los diversos órganos y sistemas corporales, llevando así a una acumulación de estos, provocando un daño celular irreversible, que se traduce en envejecimiento prematuro.

 

La piel es uno de los órganos donde más se hace evidente el exceso de los radicales libres, teniendo efectos nefastos sobre el colágeno, la proteína que ayuda a mantener su firmeza, turgencia y la elasticidad. El resultado es: flacidez, aparición temprana de arrugas y líneas de expresión, opacidad, resequedad, textura irregular.

 

Existen dos causas de producción excesiva de radicales libres:

La primera es la exposición a factores externos:

 

  • El alcohol
  • El tabaco y abuso de sustancias psicoactivas.
  • La polución y contaminación.
  • El desvanecimiento de la capa de ozono.
  • La inadecuada exposición al sol.
  • El ejercicio físico intenso y excesivo.
  • Determinados medicamentos.

 

La segunda, que el cuerpo no procese los antioxidantes suficientes encargados de atrapar los radicales libres y contrarrestar sus efectos negativos:

 

  • Bajo con sumo de frutas y verduras.
  • Alteraciones en el metabolismo.
  • Enfermedades.
  • Pocas horas de sueño reparador.
  • Deficiencias vitamínicas y nutricionales.

 

¡Dale a tu cuerpo la atención que merece!

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